Este es el Bijlmer que hemos vivido, reflejado en la pelicula Odisea en Bijlmer, de Urszula Antoniak.
Y lo quisimos transformar en otro, muy peculiar, ideado por tres personas Marina Rivero, Andrea Santos y yo, Antonio Vázquez. Discutiendo cuales serían nuestras percepciones, lo que queriamos transmitir llegamos a esto:
Energía
El
Bijlmer orgulloso de su diversidad cultural encuentra en Energía el reflejo
perfecto de esta convergencia social, ideológica y racial que se nutre de las
diferencias para reivindicar la pluralidad. Energía es un complejo deportivo
con canchas y pistas de fútbol, volleyball y baloncesto, para experimentar el
espíritu de equipo y la victoria del colectivo y enfrentarse a las vicisitudes
vitales potenciando los vínculos de la amistad y el compañerismo.
Frente
a un Bijlmer muerto y vacío el visitante sentirá el flujo energético, el
palpitante calor en las venas, la emoción gratificante de formar parte de algo
superior a sí mismo.
Los
colores y formas dinámicas (sobredimensionados arcos diagonales de brillante naranja,
curvas sin fin de eterno movimiento) contribuyen a crear una atmósfera de
frenetismo sano, impulsado por la presencia del canal y el tránsito de
embarcaciones. El canal es a un tiempo fuente de vitalidad metafórica y
literal, actuando tanto de vía de comunicación como de escenario en el
desarrollo de la actividad deportiva.
La
energía recorre las instalaciones también de manera simbólica y evidente: por
una parte en la corriente humana que puebla y da sentido al proyecto y por otra
generando luz y calor irradiado desde la morfología arquitectónica.
Jauja
Jauja
es un valle del Perú, rico, prospero y abundante, en contraposición a un
Bijlmer peligroso, pobre, triste y horizontal.
De
una planicie anodina se elevan colinas de fantasía, cuyas laderas se muestran
cubiertas de joyas: instrumentos que ayudarán al visitante a introducirse en
una utopía de felicidad.
Toboganes,
tirolinas, arboles de artificio suponen una quimera, un festival para los
sentidos, y son los atributos de la lucha por cumplir un sueño regado de la
emoción y curiosidad de la infancia.
Manteniendo
el concepto de naturaleza omnipresente en esta ciudad satélite de Amsterdam,
Jauja intercala en sus bosques y verdor las claves de la naturaleza humana y
del comportamiento en las distintas etapas de desarrollo cognitivo en un parque
que estimulará la psicomotricidad de sus usuarios.
Obsesión
El
antiguo Bijlmer constituía en sí mismo una red monótona donde el visitante se
veía atrapado, desorientado y perdido. Sin referencias o variaciones en las
gigantescas edificaciones la identidad personal y el carisma desaparecían*.
Como
reminiscencia de ese Bijlmer laberíntico, para sumergirse en el pensamiento
y encontrar el sentido de la vida, Obsesión: un laberinto físico que al
encerrar su cuerpo trasladará su mente a un estado puro de abstracción y
libertad.
Obsesión
es un lugar donde jugar a esconderse, con recovecos y travesías cortadas para
explorar la complejidad del raciocinio humano y liberar los temores
irracionales en dinámicas persecutorias y encuentros inesperados.
Un
espacio de recreo donde la cantidad de confianza depositada en nuestros
sentidos nos recompensará con un mayor grado de orientación en un recorrido
hacia la mente humana.
Un
lugar donde el ciudadano de a pie se convertirá en arquitecto al sintetizar y
pensar la realidad en representaciones esquemáticas para lograr aproximarse a
ella en teoría y desenvolverse finalmente en la realidad práctica.
Asfixia
El
termino asfixia implica generalmente connotaciones negativas, pero la
percepción derivada de esta intervención requería una denominación radical.
Imagínese
acurrucado bajo el edredón en la oscuridad, en silencio, esperando a que algo
suceda. Imagine abrazar a alguien tan fuerte que duela de intensidad y aún así
desear que ese vínculo de calidez no acabe nunca, que permanezca siempre entre
sus brazos ese instante de tiempo detenido.
Frente a un
Bijlmer abierto, enorme e inabarcable, Asfixia: una
experiencia cultural en un entorno único, con exposiciones temporales
atractivas y modernas en un ámbito de dimensiones asequibles, accesible dentro
de la inmensidad de Bijlmer, un lugar a escala humana.
Una
serie de galerías controladas con intersecciones entre ellas, de materiales
variantes del traslucido al transparente, encierran espacios de planta
triangular que constituyen las salas del museo. Las alturas de los techos
y anchos de los pasillos se corresponden a los cánones dimensionales de lugares
de uso no monumental, proporcionando al individuo seguridad y confianza.
Además
Asfixia cuenta con zonas al aire libre aptas para la reunión de grupos, salas
exteriores para exposiciones fuera de lo ordinario y embarcaderos para
comunicar vía canal con otras intervenciones (aparcamiento + taxis acuáticos).
XXX:
New Red-lights District
El
Red-lights District, uno de los mayores atractivos turísticos de Amsterdam, se
reinventa y actualiza en Bijlmer
logrando un monumento a los placeres de la vida, un homenaje al hombre, un hito
en la cultura del sibaritismo y la adoración del yo.
La
intervención consiste en un montículo contenedor en sus entrañas de los
placeres carnales y la lujuria, vicio intrínseco y medular del ser humano,
rodeado exteriormente de Coffee Shops aptos para la experimentación perceptiva
y el juego con las fronteras de sueño y realidad.
Los
recintos habilitados a tal uso permiten experiencias de manera individual o
conjunta y llevarán al visitante a un estado catatónico de felicidad interior.
La
combinación de goce físico con el placer cerebral producido al alterar las
composiciones químicas del organismo desencadenará una sucesión de situaciones
sensoriales y perceptivas inefable.
La
morfología del recinto, semejante a un volcán por la afluencia de destellos
rojos y la presencia de humo sobre la montaña pixelada predispondrá al
individuo sometiéndolo a la tensión del pecador en potencia, a la emoción de
jugar con fuego, al irremediable arrebato que le empujará a descender al ardiente
infierno en busca del más glorioso cielo.
Walkie
Talkie
Frente
a un Bijlmer solitario, alejado y ajeno a Amsterdam, el poder de la
comunicación se materializa en una red social física, que produce una
interacción a distancia pero palpable.
Walkie
Talkie teje una malla de humanidad sobre el entramado del mundo individualizado
e independiente del que formamos parte, y recobra la idea de comunidad que
inspiró el proyecto bijlmeriano original.
En
Walkie Talkie, el usuario participará activamente de una conversación
verdadera, de un diálogo universal y será capaz de percibir físicamente su
vínculo con la el resto de las personas que anónimamente conforman su
existencia.
Una
serie de cabinas realizan el papel de terminales nerviosos en este intercambio
de ideas y experiencias. Las cabinas constan de tres intercomunicadores
conectados a coloridos hilos, que se mezclan y pierden de vista en una red de
postes donde convergen palabra y relación.
Su
accesibilidad promueve el contacto entre procedencias distintas ignorando
características ideológico-religiosas, económicas, políticas, sociales, etc.
que normalmente supondrían trabas en la posibilidad de comunicación, y acerca
mundos diversos y enfrentados valiéndose de alegóricos hilos de colores.
Además,
el paso del canal a través de la intervención amplifica la escala y exhorta la
comunicación extendiéndola a niveles cada vez mayores: Walkie Talkie, Bijlmer,
Holanda, Europa, Tierra.
Nube
Nube
es un baño de vapor, es quietud, silencio, el cuerpo en el espacio.
Frente
a un Bijlmer duro y sin censura aporta un escape de la realidad, un velo que
ciega los problemas y abre las puertas a la meditación y el descanso.
La
ligera construcción envuelve y abraza una sucesión de estancias inundadas de
vapor a diferentes temperaturas que generan constantes y desconcertantes
sensaciones en el visitante que las recorre. El aire pasa a ser tangible y sus
dimensiones mensurables.
El
usuario experimenta el entorno con la capacidad perceptiva del arquitecto. No
verá los limites del mismo sino que descubrirá el espacio en sí. Relegando a un
segundo plano la mera noción espacial proporcionada por la vista, se logra una
percepción sensorial completa y global del entorno, donde tacto, olfato y oído
combinan para componer una experiencia inigualable.
La
música (y la falta de ella) acompañará al sujeto dirigiéndolo entre los
invisibles pasadizos de Nube y desvelando sensaciones nunca antes percibidas
por el usuario, que se detendrá, avanzará y retrocederá siguiendo los vaivenes
que dicte su subconsciente.
La
vivencia en solitario o en compañía de Nube estará imbuida de una carga
perceptivo-sensorial fascinante.
Sorpresa
Sorpresa
es un fascinante quiebro con la realidad, una brecha en la monotonía, una
grieta de esperanza, belleza y luz inmersa en la sordidez y desazón material
palpable.
El
exterior, rugoso y rudo, aporta ese encanto hosco de los paisajes abruptos,
desérticos, del páramo castellano. Insta al usuario a adoptar una actitud de
aceptación y conformidad ante lo que se presente.
Por
contraste, contradictorio y paradójico, el interior contiene, como las perlas
encerradas en ostras, una sorprendente e inesperada belleza, que dejará atónito
con sus texturas, aromas, brillo y melodías.
Esta
intervención daliniana transmite la idea de lo bonito preso en lo feo, del
secreto revelado, del contraste interior-exterior.
Su
morfología en forma de cañón o barranco producirá al acercarse vértigo, y
representa perfectamente la rotura con el mundo real.
Las
comunicaciones trianguladas permiten tanto un paseo perimetral como un
acercamiento directo y relaciona las dinámicas de circulación con las de otras
intervenciones.
Sorpresa
es una maravilla que altera el curso de la cotidianidad.
Se idea un proyecto que rompe con todo, que desata la imaginación y nos traslada a un mundo fantástico del que nunca quisiéramos salir.
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